Marc Anthony – Ahora Quien (Salsa Version)

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Letras:

A quien van a engañar ahora tus brazos
a quien van a mentirle ahora tus labios
a quien vas a decirle ahora te amo
y luego en el silencio le daras tu cuerpo
detendras el tiempo sobre la almohada
pasaran mil horas en tu mirada
solo existira la vida amandote.

Ahora quien?
Y quien te escribira poemas y cartas
y quien te contara sus miedos y faltas
a quien le dejaras dormirse en tu espalda
y luego en el silencio le diras te quiero
detendra su aliento sobre tu cara
perdera su rumbo en tu mirada
y se le olvidara la vida amandote.

Ahora quien?

#MarcAnthony #AhoraQuien #Vevo

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Comment (34)

  1. PARA LOS CRISTIANOS PENSANTES . La DOCTRINA que afirma la existencia de un ser perfecto al que llaman Dios, que sería infinito, creador del universo, omnipotente y omnipresente, misericordia y amor infinitos, y que, por definición, no podría ser percibido, ya que ni siquiera sería material.
    CRÍTICA: El concepto de Dios va ligado a la cualidad de la perfección. Tal concepto hace referencia a la posesión de todas las cualidades positivas que puedan imaginarse, de manera que un ser perfecto las incluiría de tal modo que, por identificarse con el bien en un sentido pleno y absoluto, nada más podría desear, ya que sólo se desea lo que no se posee, mientras que dicho ser no carecería de bien alguno. En consecuencia, la existencia de Dios como ser perfecto sería incompatible con la existencia del Universo. Pues, efectivamente, si se pregunta por qué creó Dios el mundo, los creyentes suelen contestar que lo creó porque quiso. Sin embargo, quienes dan esta explicación olvidan que sólo es posible querer aquel bien que todavía no se posee, pero, si Dios fuera perfecto, poseería o se identificaría con todo el bien imaginable y ninguno le faltaría, por lo que ya nada crearía. Además, sería absurdo suponer que Dios tuviese deseos o necesidades que quedasen satisfechas a partir de cualquier realidad ajena. Si Dios hubiese creado el mundo, eso sólo habría podido explicarse a partir del supuesto de que necesitaba algo con cuya posesión habría alcanzado un estado de mayor perfección, pero un ser perfecto no puede llegar a serlo más, pues ello habría significado que anteriormente no lo era. En consecuencia, la idea de un Dios creador tiene carácter antropomórfica y parece haber surgido a partir de suponer que Dios se aburría en su eterna soledad y, por ello, decidió distraerse creando a los ángeles, al hombre, a los demás animales y el resto del Universo. El absurdo es todavía mayor si se tiene en cuenta que la misma idea de perfección divina implica no sólo que Dios sabe qué es lo que va suceder a lo largo de cada día, de cada año y de cada siglo, sino que además ha sido él mismo quien ha programado que todo suceda como sucede y no de otro modo y que encima castiga a quienes dejan de comportarse de acuerdo con aquellos objetivos para los que él mismo les ha programado. Otro aspecto de este antropomorfismo es suponer que Dios necesitaba a la humanidad para que le amase y le adorase, lo cual supone ignorar que su perfección quedaría anulada desde el momento en que su felicitad autosuficiente quedase subordinada a la satisfacción que pudiera alcanzar a partir de las acciones y de los sentimientos que el ser humano tuviera hacia él, los cuales, por otra parte, habrían sido programados por el propio Dios. Y, un nuevo aspecto del antropomorfismo de esta idea consiste en suponer que la adoración, las penitencias, los ayunos y las oraciones pudiesen causarle alguna satisfacción, pues nuevamente se estaría subordinando la inmutabilidad y la perfección divina a lo que pudiera ser la actitud del hombre respecto a él. Por otra parte, de acuerdo con un aforismo de la filosofía escolástica, el modo de actuar es consecuencia del modo de ser (“operari sequitur esse”), de manera, que aún bajo la absurda hipótesis de que un ser perfecto hubiese deseado crear algo, en tal caso lo habría creado tan perfecto como lo sería él mismo: Su amor infinito le habría llevado a conceder al hombre la perfección en el mismo grado en que su poder se lo hubiese permitido, y, siendo infinito, nada habría impedido que hubiese creado al ser humano tan perfecto como él mismo, del mismo modo que un padre quiere para su hijo lo mejor –incluso que alcance metas muy superiores a las que él mismo haya alcanzado, aunque no siempre puede satisfacer este deseo-. Además, ese amor infinito no sólo sería contradictorio con la carencia de perfección por parte del hombre sino también con la existencia del sufrimiento, de las enfermedades, de la muerte y de todas las calamidades que rodean la existencia humana a lo largo de su vida. Por otra parte y como ya indicó B. Spinoza, la infinitud de Dios impediría la existencia de cualquier otra realidad ajena que pudiera limitar la suya y, en consecuencia, Dios se identificaría con el conjunto de lo real y el ser humano sería parte de Dios en cuanto nada podría existir fuera de él. Por eso, el concepto de Dios como una realidad trascendente y distinta del mundo representa una nueva forma de antropomorfismo que olvida que la infinitud y la perfección divinas son incompatibles con la existencia de cualquier otra realidad distinta del propio Dios.
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